Hay que saber ser Yunque para luego ser martillo

 

Fue un partido castellano, señorial por el resultado final, interesante para el aficionado, para el buen paladar.

La primera era resultó dominante, dando la imagen de un conjunto artesanal,  intacto en el marcador, pero jugoso en los detalles, se jugó como nunca en equipo, combinando, buscando apoyos, intentando que todo el mundo participase, y fue una imagen muy buena, el hecho de entender que todos deben colaborar en la elaboración de una buena barra es un signo muy gratificante,   los que hasta ahora arriman harina ya están empezando a  amasar pan, cierto que fue un juego predecible, carente de cierta intensidad, y que nos olvidamos que para cocer hay que meter la barra en el horno, pero el resultado fue amable.

La segunda era comenzó por los mismos parámetros, dando por momentos la impresión que la fermentación se dilataba en el tiempo, por lo que el rival, avispado, supo aprovechar sus oportunidades y nos vimos por detrás en el marcador en dos ocasiones.

Una vez ocurrido el desaguisado, decidimos probar otro oficio, el grupo se dio cuenta que era el momento de pasar a herreros, a artesanos del acero, y sacaron el martillo en un primer gol que se vio desde que salió el esférico de las botas, y el acero empezó a fundirse, y seguimos golpeando para dar forma a la hoja empatando el partido con un gol muy oportuno, cincelando el material en una asombrosa y necesaria superación.

El encuentro se puso en una clara inercia de trabajo en positivo, solo faltaba, como ocurrió, forjar la punta para darle la curvatura apropiada y rematar a lo grande el partido subiendo al marcador el tercer y definitivo gol.

 

Sporting Villena 3 Novelda 2

Goles: Baello-Marcos-Ivan

*El conjunto alevín envía un abrazo enorme y todos los ánimos del mundo a nuestro compañero Adrián y deseamos pronto verle con el celeste de su camiseta en los terrenos de juego.

Por Paco Lopez